Cuando crecí quedaron confinados a un rincón. Hace unos meses los rescaté de allí. Desde entonces duermen conmigo de nuevo... y yo duermo segura otra vez.

Y es que si lo aprietas contra ti toda la noche, un osito te da calor. Y si te frotas contra él te hace cosquillas en la cara con su pelusa. Y entonces estás durmiendo con la cosa más tierna del mundo...
Si te pones triste puedes abrazar a tu osito... te prometo que si lo aprietas fuerte, lo que sea que duela, entonces duele menos... no hay remedio mejor para la tristeza que un osito. Y si estás cansado puedes poner la cabeza en la pansita del oso y acomodar sus paticas en tu pelo y dormir, porque un osito te cuida el sueño.
Cuando estás feliz llenas a tu oso de besitos; si quieres bailar, bailas con él; si juegas en el Wii, lo acuestas en el sofá contigo y le pones una pierna encima, así juegas Mario Galaxy con compañía ;)
A tu osito lo puedes llevar a todas partes, él siempre va contento si va contigo... se pone triste si lo dejas solo. Se pone feliz si regresas por la noche y te acurrucas con él. Y es que como tu quieras a tu oso, así te querrá él a ti. Como todas las cosas tiernas (o como la más tierna de todas las cosas), si te acercas despacito por la noche y le aprietas la pansita... te responderá bajito "Yo te quiero"...



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